La vida es una tómbola dice la canción. Cuando te toca, te toca. Pero hay tragos muy amargos y muy difíciles de pasar.
Cuando un hombre lucha como lo hizo Makki a lo largo de su vida, en el mar y fuera de él, proyecta una imagen invencible,
y la cruda verdad es que nadie lo es.
Cuando un héroe cae todos nos sentimos vulnerables.
Makki heredó la pasión por la tabla de su padre Pity, leyenda y precursor del surfin en nuestro país.
Nació y creció en el mar y se alimentó de él convirtiéndose en uno de los exponentes más brillantes de nuestro deporte rey.
De joven deslumbró a todos con la radicalidad de sus maniobras y su compenetración con las olas, sobre todo con las de San Bartolo; su hábitat natural.
Quién hubiera pensado que ahí mismo, en Peñascal, la muerte lo pasaría a buscar para arrebatarnos a una persona brillante y un tablista realmente especial.
Desde nuestros corazones escribimos esta nota breve que pretende solo hacer sentir nuestra enorme pena por la pérdida de un grande. Vuela y siéntete libre campeón.
Descansa en Paz Makki.




